Deauville, la capital ecuestre de Francia | europa | Ocholeguas

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La luz y el mar siempre estuvieron ah. Los caballos espolearon al Duque de Morny a levantar el primer templo sagrado de la ciudad: el Hipdromo de La Touques. Corra el ao 1864.

Los das que hay carreras tensos y elegantes equinos toman las calles de esta refinada localidad en la que durante un tiempo las nicas preocupaciones de sus ilustres y extravagantes huspedes eran desfilar, posar y seguir siendo rico. Los hay incluso que trabajaron para cambiar la indumentaria impuesta durante la Belle poque. En Deauville las apariencias eran una necesidad y hoy un reclamo.

Es una ciudad encantadora, agradable de ver y cmoda de recorrer. Quiz la envidia se manifieste ante sus villas. Mansiones que estn acorde con sus vecinos, los cuales no tienen problemas de saldo. Sobresale La villa Strassburger que la mand construir el barn Henri de Rothschild en 1907.

En ella destacan sus entramados de madera, la combinacin de los ladrillos en escaques y la madera pintada. No siempre tuvo este majestuoso aspecto, antes fue la granja de la familia de Gustave Flaubert. Fueron los herederos de Ralph Beaver Strassburger –quien le da el nombre que ha pasado a la posteridad– los que la cedieron a Deauville para el disfrute de la ciudad y todas aquellas personas que se conformen con verla.

«Prohibido tocar»

El hotel Le Normandy.

La amalgama fruto del estilo normando, el art dec, nouveau, con otros ms clsicos como el italiano y el flamenco, hacen de este lugar un museo al aire libre en honor al eclecticismo, en el que las obras de arte estn cercadas por barandillas de madera festoneadas. No se lee un cartel que advierta «Prohibido tocar», pero s se intuyen unos prohibitivos precios que dan la razn al capitalismo, parafraseando al periodista y escritor argentino Martn Caparrs.

Los botones del Hotel Normandy lucen igual que si se estuviera en 1912, ao en el que se levant esta institucin para brindar alojamiento a los visitantes que buscaban ms que una cama. Adems de descansar de un largo viaje en tren desde Pars –unas seis horas de trayecto, ahora el mismo recorrido se hace en dos– haba que estar cerca de todos esos lugares en torno a los cuales giraba la agenda social en Deauville.

El Casino era una cita ineludible para echar unas fichas y para disfrutar de un espectculo coreogrfico en su escenario de estilo italiano. A la misma altura y frente a ese mar que sedujo a artistas y millonarios se encuentra el otro alojamiento de referencia, el Htel Royal. Ambos hoteles, durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtieron en hospitales.

El paseo martimo

Les Planches. Foto: M. McNulty

Deauville sin su playa sera como Ascot sin sombreros. Para engalarnarla el arquitecto parisino Charles Adda dise el paseo martimo de Les Planches. Por este bulevar de 643 metros, hecho con una resistente y extica madera procedente de Madagascar, los fotgrafos que encallaron como Ulises por culpa de las sirenas y sus grandes xitos –los hermanos Seberger, Robert Capa y Henri Cartier Bresson, entre otros– no dejaron de apuntar y disparar con sus cmaras a todo el que se puso a tiro. Y fueron muchos porque aqu todos queran ver publicados sus posados robados.

El paseo est flanqueado por unas cabinas etiquetadas cada una de ellas con los nombres de actores franceses y de Hollywood ms emblemticos y que se pasan por el Festival de Cine Americano que se celebra todos los aos en septiembre desde 1975. La pasarela y las cabinas hacen parte de un conjunto arquitectnico art dec: Los baos pompeyanos, hechos a base de hormign y mosaicos, y que cuentan con prticos, galeras y unas piscinas, as como un bar americano, tiendas y una peluquera.

El ‘beige’ Chanel

Las carreras en el Hipdromo de La Touques.

En una ciudad donde no se caminaba, sino que se desfilaba, Gabrielle Chanel encontr su pasarela en la que exhibir sus andrginos y prcticos modelos inspirados en el entorno y en deportes como las carreras de caballos, el polo, las regatas, el tenis y el golf –en 1913 la visionaria Coco Chanel abri su primera boutique en un local situado muy cerca del Casino. Del puerto se enamor de las rayas que ostentaban las ropas de los pescadores y con la marea baja descubri el color de la arena hmeda: el beige Chanel.

Sobre esa misma privilegiada superficie se celebraron las primeras carreas de caballos, antes de que Deauville se convirtiera en la capital ecuestre de Francia, antes de que unas sombrillas de cinco colores decorasen una de las playas ms elitistas y bohemias de Europa. No es casualidad que esta localidad ubicada en Normanda, en la costa del canal de la Mancha, se conociera como la Parisian Riviera. Fue aqu donde la aristocracia capitalina encontr el descanso a su desidia.

La emocin de las carreras de caballos contina, de hecho, es lo que todava se conserva de aquellos aos en los que los fumadores hacan gala de la cerilla para dar fuego en una de esas fiestas en las que si no estabas invitado estabas acabado. Una mirada a los cuadros que cuelgan en los bares de los hoteles y en los chalets anglo-normandos sirve para percatarse de que Deauville bien vale un purasangre.

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